Resumo
Este artículo analiza los desafíos de la enseñanza de la metodología en las ciencias sociales frente a la crisis del monismo epistemológico. El autor propone una formación metodológica pluralista que evite la imposición de nuevas ortodoxias o la deriva hacia el relativismo del "todo vale". A través de un contraste analítico entre diversas posiciones paradigmáticas y cinco tradiciones de investigación cualitativa, se identifican competencias comunes —como la reflexividad crítica, el autoposicionamiento y la co-construcción de datos— que funcionan como mínimos formativos. Se concluye que es necesario fortalecer la vigilancia de la articulación teoría-método para garantizar la responsabilidad ética y la validez pública de los productos científicos en un entorno de diversidad metodológica.
